«Las técnicas de estimulación cerebral no invasiva pueden ayudar a la rehabilitación de los pacientes que han sufrido un daño cerebral»

Elena Muñoz es doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid (2004) en el programa de doctorado de Psicología Experimental Aplicada. Su actividad investigadora se centra en el estudio de las bases neurales de la atención y la memoria y en el estudio de la mejora y recuperación de déficits cognitivos después de un daño cerebral. Tiene una amplia experiencia investigadora en el ámbito de las Neurociencias, específicamente en el estudio de las funciones cognitivas mediante técnicas de estimulación no invasiva en humanos (Estimulación magnética transcranial). Coordina el grupo de investigación de la UOC Cognitive NeuroLab.


 

¿En qué consiste la neuropsicología?

El principal objetivo de la neuropsicología es el estudio de la relación entre el cerebro, la condición y la conducta. Los neuropsicólogos nos dedicamos a estudiar los procesos cognitivos como la atención, la memoria y la percepción, las denominadas funciones ejecutivas. Estudiamos su funcionamiento normal en personas sanas, pero también estudiamos cómo estas funciones pueden alterarse debido a un daño cerebral, ya sea estructural, porque se ha sufrido un traumatismo craneoencefálico, un ictus o un accidente cerebrovascular, o funcional, en patologías que no conllevan una estructura dañada del cerebro, pero en las que este órgano no funciona correctamente. Los neuropsicólogos nos centramos en estudiar qué es lo que está ocurriendo y qué podemos hacer para rehabilitar lo que no funciona. Hay una parte más de investigación básica y otra más aplicada o clínica.

 

¿Cuáles han sido tus referentes personales e institucionales en tu especialidad?

Dedicándome ya a la neuropsicología, tanto de investigación como clínica, descubrí por casualidad las técnicas de estimulación cerebral no invasiva, porque fui a una conferencia de uno de los máximos expertos sobre el lóbulo prefrontal y sus funciones, Elkhonon Goldberg. Junto con él había otro conferenciante, el doctor Álvaro Pascual Leone, a quien no conocía y que es el referente en técnicas de estimulación cerebral no invasiva. A partir de entonces centré mi investigación en el uso de estas técnicas, tanto en el estudio del funcionamiento normal del cerebro, como en su potencial en la rehabilitación de los procesos cognitivos alterados en pacientes con daño cerebral. Con respecto a centros de especial importancia en el uso de estas técnicas, destacaría el que dirige Pascual Leone, de referencia a nivel internacional, el Berenson-Allen Center for Noninvasive Brain Stimulation, de la Universidad Harvard. Tuve la suerte de estar allí cinco meses formándome en profundidad en las técnicas y fue una experiencia increíble por todo lo que eso conlleva: compartir con investigadores sobre los que has leído en profundidad o acercarme a conocimientos de los últimos avances de las técnicas. Aunque no tengan esta relevancia, hay otros centros muy interesantes para llevar a cabo experiencias muy enriquecedoras, porque al final compruebas cómo se investiga tu ámbito en otros entornos, con otras normativas, otros recursos y otras infraestructuras, y, sobre todo, estableces con otros investigadores de todo el mundo una relación de intercambio de conocimientos que es enriquecedora para todos. Todo investigador debe tener esta relación internacional.

 

Diriges un máster de Neuropsicología. ¿Cuál es su objetivo?

Está dirigido a psicólogos y médicos, pero fundamentalmente a psicólogos. La mayor parte de los neuropsicólogos lo son de formación de base, pero también tenemos entre nuestros estudiantes a bastantes neurólogos, que pensamos que tienen la motivación de que están realizando ya su labor profesional en hospitales, en servicios de neurología, y que creen que esta formación en los procesos cognitivos, en la relación entre el cerebro y el funcionamiento cognitivo, les puede enriquecer en su trabajo. El máster desde el punto de vista formativo tiene dos vertientes, porque existe un itinerario profesionalizador y otro de investigación. La mayor parte de nuestros estudiantes realizan el itinerario profesionalizador, pero muchos otros cursan la doble especialización, porque resulta difícil separar una de otra. Hacer clínica sin hacer investigación, o investigación sin hacer clínica, es complicado en un área como la nuestra. La neuropsicología tiene interés clínico, pero la formación está principalmente encaminada a que los estudiantes adquieran los conocimientos y las competencias necesarias para poder entender el funcionamiento del cerebro, su influencia en los procesos cognitivos o cómo estos funcionan, qué alteraciones se producen y por qué, y cómo se puede rehabilitar, diseñando programas de rehabilitación eficaces que mejoren los procesos cognitivos de los pacientes y su calidad de vida.

 

¿Qué libro divulgativo de neuropsicología nos recomiendas?

Dentro de la neuropsicología, creo que no hay ningún neuropsicólogo en el mundo que no conozca a Oliver Sacks, cualquiera de sus obras es un acierto seguro. Su publicación más famosa es El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. En este libro se exponen de manera muy amena y divulgativa casos de la neuropsicología que son especialmente curiosos. Justo ahora, en la misma línea, se ha publicado un libro de José Ramón Peña, director del laboratorio de plasticidad neuronal y neurorreparación del Instituto de Neurociencia de Castilla y León: Un esquimal en Nueva York y otras historias de neurociencia.

 

El 11 de febrero ha sido el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. ¿Has tenido más dificultades profesionales por ser mujer?

La carrera de investigadora en general es difícil para todos y es probable que siendo mujer te encuentres con más dificultades. En mi caso, las dificultades han existido, pero no han sido excesivas, o por lo menos no han conseguido frenarme. También es gracias en parte a que he tenido, a lo largo de mi trayectoria profesional, la suerte de contar con grandes mujeres mentoras, empezando por mi madre, que es investigadora y docente, o mi directora de tesis. Aquí en la UOC la verdad es que tengo la suerte de contar con grandes profesionales femeninas de muy alto nivel en investigación, y en docencia también, y en el laboratorio que dirijo, el Cognitive NeuroLab, también tenemos a mujeres de gran valía. En muchas ocasiones siendo mujer tienes que demostrar el doble que un hombre para llegar al mismo sitio, pero creo que no se me ha dado tan mal.

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